Así hackeamos la educación con Learning by Making

Por Paola Bernal

La tarde -ya calurosa- del 2 de junio fue la excusa perfecta para que nos sentáramos con Ramón Romero a hablar de educación, de cómo llegó él a la metodología que ahora aplica en su proyecto emprendedor.

Todo proceso tiene un comienzo y en el caso de Ramón éste se dio hace unos cuantos años cuando, trabajando en Tarifa con una clase de chavales de unos 13 años, se dio cuenta de que a estos niños, que llevaban ya una década dentro del sistema educativo, nadie les habia preguntado cuáles eran sus habilidades; habilidades que son el potencial de estas pequeñas personas en desarrollo, como la del chico que dijo era forofo de las motos, de indagar cómo funciona el motor, customizarlas… ésa, si se le dan los elementos podría ser su profesión en el futuro, ¿por qué no?

De allí surge su inquietud por seguir aprendiendo, por hacer, lo que él llama, hackear la educación, entendiendo hackear como renovarla, modificarla, buscar la pasión de cada niño o niña e intentar encauzarlo. Su proceso de aprendizaje le lleva a India, donde decide diseñar talleres para niños con la ayuda de profesionales, pero no de maestros sino de un pintor, una psicóloga infantil, expertos que le ayudaron a crear espacios de aprendizaje potenciadores de las capacidades de cada uno de los chicos. La experiencia en India incorpora otro elemento al método: el de hacer cosas con las manos, que manipulen con ellas, que puedan ver su esfuerzo materializado en algo que ellos mismos han hecho, es lo que en la teoría educativa se conoce como Aprender Haciendo –Learning By Making-.

Otro elemento siempre presente es el respeto por la propia cultura de los niños, por adaptarse a sus referentes históricos, sus creencias, aquello que para ellos son referentes respetados, este es un elemento conector con el público, si se les habla en su lenguaje y desde sus referentes culturales el grado de atención puede pasar del 10% al 90%. Si nos vamos a Galicia, con un taller de robótica, el robot tiene que bailar una muñeira, porque eso es lo que conectará con los niños. Todos estos elementos que incorpora Ramón en sus talleres pueden resumirse en la teoría del Human Center Innovation: adaptación de la innovación para que esté centrada en las personas.

Los talleres estan diseñados para niños entre los 8 y los 12 años porque se requiere que trabajen en equipo, que colaboren para alcanzar la meta y de la neurociencia Ramón ha aprendido que, a esa edad, la competitividad normalmente no está presente ya que aún no son conscientes de su propia muerte.

Después de esta introducción realizamos con Ramón una actividad en la que compartimos, entre todos, nuestras: pasiones (lo que nos mueve), limitaciones (barreras en el camino) y lo que consideramos que son las tendencias. Este tipo de análisis es el que él realiza al diseñar una actividad con los niños, las siguientes fotos describen el proceso y el resultado, gracias a la visualización que hizo Lara de nuestras aportaciones.

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